jueves, 3 de noviembre de 2011

¿Una nueva forma de periodismo?


Seis sabios hindúes, ciegos de nacimiento, quisieron saber pragmáticamente qué era un elefante. Debido a su condición, decidieron hacerlo valiéndose del sentido del tacto. El primero en acercarse hasta el elefante chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: "Ya veo, es como una pared". El segundo, palpándole el colmillo, exclamó: "Esto es agudo, redondo y liso; yo diría que el elefante es como una lanza". El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: "¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente". El cuarto extendió su mano hasta la rodilla del animal, tanteó en derredor y dijo: "Está claro, el elefante es como un árbol". El quinto, que casualmente se había topado con una de las orejas, afirmó: "Hasta el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico". El sexto, que le había palpado la inquieta cola, acotó: "El elefante es muy parecido a una soga". Y así, los sabios discutieron largo y tendido, cada uno de ellos manteniéndose excesivamente obstinado respecto de su propia opinión. Y aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados...

Esta conocida parábola sufí, atribuida a Rumi, cobra inusitada vigencia en los tiempos que corren. La lógica paradójica claramente plasmada en ella demuestra que aunque una persona diga blanco y otra negro, ambas pueden equivocarse y tener razón al mismo tiempo... Nadie puede estar en posesión de una única verdad monolítica: cada uno aportará su propia visión sobre el mundo. Aunque superficialmente pueda parecer que estos puntos de vista se contradicen, en realidad forman parte de algo mucho más complejo. La verdad siempre será infinitamente más intrincada que el resultado de cualquiera de los acercamientos parciales del ser humano.

En este mismo espacio, en reiteradas oportunidades, hemos hecho hincapié en lo valiosa que nos resulta la experiencia de compartir información y conocimiento e intercambiar ideas de manera veloz y expeditiva gracias a las nuevas herramientas que proveen las redes sociales, la tecnología móvil y toda la parafernalia de dispositivos funcionales a dichas plataformas. Esto ha permitido el surgimiento de una nueva forma de periodismo, absolutamente participativa, que amplía poderosamente la capacidad de cobertura, refinación, edición y publicación de las noticias, donde cada individualidad aporta su propia visión del evento.

Estos pequeños módulos de información, correctamente articulados, pueden proporcionarnos un acercamiento bastante aproximado de lo que sería la "big picture", y nos permiten superar las brechas responsables de que la información resulte fraccionada, parcial y contradictoria, como la que fueron barajando los seis ciegos individualmente, antes de ponerse a consensuar y dirimir cómo se debería conjugar cada uno de esos seis pedacitos de información para conducir hacia una verdad lo más objetiva posible.

Este post está inspirado en A New Kind of News?, escrito por Nicolás de Tada en su blog.

El periodismo de ayer

Durante la mayor parte del tiempo de lo que podría considerarse la era del periodismo tradicional, los reporteros recolectaban información y hechos, otra persona –o la misma– escribía el artículo, un editor podía corregir y rearmar algunas cosas, y tal vez solicitase que se investigara y se profundizaran algunos detalles, y finalmente las noticias se publicaban, para que el público masivo las pudiera consumir.


El periodismo de hoy

En los últimos años nuevas herramientas tecnológicas han permitido instaurar lo que podríamos denominar el "periodismo ciudadano". Todo aquel con la voluntad suficiente y el acceso a ciertos dispositivos tecnológicos mínimos y a una buena conexión a internet actualmente puede reportar lo que está presenciando, y compartirlo con los demás. Dependiendo de qué tan buenas sean sus habilidades y el material del que dispone, su audiencia podría llegar a ser tan grande, o incluso mayor, que aquella a la que tienen llegada las vías de comunicación promedio. La popularidad ya no continúa limitada al acceso a los medios convencionales, a través de la prensa escrita, un canal de TV o una emisora radial.

Algunas organizaciones tradicionales del mundo de los medios han propiciado y perfeccionado esta nueva tendencia aprovechando el material producido por ciudadanos comunes, y permitiendo que ellos se transformen en sus ojos y oídos adicionales en la escena misma de los diferentes eventos periodísticos. De todas formas, el proceso de curación, verificación y edición de la información aún continúa recayendo sobre dichas entidades.


Al mismo tiempo, numerosas herramientas tecnológicas han permitido que grupos de ciudadanos colaboren y contribuyan  a generar un vasto repositorio de información, como ser opiniones, reportes de violencia o conflictos que ellos hayan presenciado, datos cuantitativos, etc., pero aun así, el proceso de curación, verificación/validación, edición y publicación es llevado a cabo por un tercero, ya sea un individuo o bien un grupo de personas.

En sendos escenarios sólo la recolección de la información ha sido descentralizada y distribuida. El verdadero acto consistente en favorecer que se entienda el sentido mismo de la noticia y que pueda comprenderse cabalmente qué está pasando continúa siendo un proceso que se lleva a cabo en un entorno controlado y centralizado.

¿El periodismo de mañana..?

Piensa en el proceso típico de un evento periodístico cualquiera en curso. Hay un equipo de reporteros, algunos corresponsales, tal vez unos pocos informantes freelance y colaboradores. Luego entran en escena el periodista, que recoge todas las piezas y arma la historia, y el editor, que solicita aclaraciones o precisiones complementarias. Y por último se lleva a cabo el proceso de difusión de la noticia. Ahora imagínate cómo sería si todo el mundo en el equipo pudiera alternar su papel con la frecuencia que deseara: el periodista podría ser el informante; el colaborador freelance, el editor; y el editor, un lector.

Y aventurémonos aún un poco más: imagínatelos a todos ellos haciendo todo eso al mismo tiempo... Ahora bien, supongamos que no trabajan en el mismo edificio, y tal vez ni siquiera se conozcan entre sí. Y ahora permitámonos pensar que viven en lugares diferentes, algunos están en el campo, otros en una oficina, algunos tienen acceso a las noticias conocidas, otras están desconectados de ella, pero participan del evento en tiempo real...


¿Cómo sería transformar el completo acto del periodismo de manera tal que esté distribuido entre absolutamente todos aquellos que deseen participar de él? Pero, y más importante aún, ¿habría alguna manera de articular todas esas pequeñas historias a efectos de que terminen conformando una crónica que tenga sentido?

Alrededor de 1910 el movimiento cubista postuló que algo andaba mal en la manera en la que todos los artistas plásticos venían pintando hasta ese  momento. Las cosas eran representadas desde una única perspectiva. La verdad que estaba siendo transferida al lienzo sólo estaba capturando una parte de la realidad: resultaba fraccionada por el diseño, incompleta por definición y ontológicamente falsa como conclusión.


Como puedes apreciar en esta obra de Juan Gris, Mann im Café, de 1914, los pintores cubistas intentaron presentar los objetos mediante la condensación de todas las perspectivas al mismo tiempo... Según cuentan las crónicas de la época, por ejemplo, el artista colocaba una naturaleza muerta sobre una plataforma giratoria –motorizada– para esculturas; cada vez que sus vista se desplazaba del objeto hacia el lienzo, y viceversa, para capturar una faceta, una nueva perspectiva se presentaba ante sus ojos...

Creemos que algo parecido podría darse con el nuevo periodismo. Estamos convencidos de que no sólo el trabajo de reportero podría estar totalmente disribuido, sino que también todo el acto de creación, curación, validación, verificación y edición podría estar descentralizado y dispuesto completamente libre de limitaciones y roles fijos. Somos de la opinión de que desestructurando el proceso, una obra mucho más rica y completa podría formarse, y de esta manera podría aparecer la verdadera historia.


¿Cómo luciría algo de semejantes características? ¿Cómo podría evitarse la cacofonía que produciría el hecho de que todo el mundo hable de cualquier cosa al mismo tiempo? Pues bien, primero deberíamos separar la información reportada en pequeños fragmentos. Resultaría mucho más difícil para cualquiera decir que está de acuerdo o que disiente con un artículo de 3000 palabras. Ciertamente habrá algunos aspectos con los que coincidirás, otros de los que no estarás tan seguro y otros a los que categóricamente te opondrás. Si el hecho que promueve tu confrontación está contenido en una oración corta, probablemente te resultará mucho más fácil definir tu postura al respecto. Además, de esta forma no correrás el riesgo de desechar hierba buena junto con las malezas...

En este contexto, el nuevo formato de módulos de información en 140 caracteres se torna sumamente útil. Si toda la historia está compuesta por pequeños tramos de 140 caracteres de longitud, el proceso de refutación, discusión, confrontación, negación y confirmación de partes del evento se vuelve mucho más manejable. Y distribuible...

Ahora digamos que hay múltiples formas en que esas piezas pueden estar relacionadas entre sí. La causalidad puede ser una relación, la correlación podría ser otra. Otras conexiones entre esas piezas podrían expandirse en cualesquiera de los ejes de la información contenida, como quién, por qué, cuándo, dónde, etc.

Abundan una gran cantidad de canales que permiten proporcionar información: cualquier persona con acceso a internet a través de una computadora o un dispositivo móvil o un teléfono habilitado para intercambiar mensajes de texto podría contribuir con sus bits de información respectivos.


Agreguemos ahora un sistema en el sector de la recepción de este proceso que, básicamente, funcione como el conducto agregador de información de estas porciones de datos. Por ejemplo, si alguien reporta algo en Lima, Perú, la plataforma lo enviará a otros usuarios en la misma región y les pedirá que lo confirmen, lo nieguen o bien lo amplíen. El sistema podría ayudar a cualquiera en el campo a informar a través de mensajes de texto para crear los nodos de piezas de información mediante la ampliación de los ejes deseados. Un diálogo entre el ciudadano y la herramienta podría ser el siguiente:

Ciudadano: "Se están registrando tiroteos en Lima".
Sistema: "¿Sabes cuándo empezó?".
Ciudadano: "12:35 a.m.".
Sistema: "¿Sabes cuál fue la causa?".
Ciudadano: "En un allanamiento, la Policía está tratando de irrumpir en un depósito de droga".

O el ciudadano podría presentar de forma proactiva diferentes fragmentos conectados sin el diálogo con el sistema. O simplemente podría enviar fragmentos inconexos de información, y otros podrían ayudar a relacionarlos. Hay una serie de alternativas de diseño que deben ser analizadas.

Cualquier persona interesada en una región específica o en cierto tema en particular podría ser suscripto y ser notificado cuando se reporten nuevas entradas. Podría participar en la creación de historias mediante la adición de otros módulos de información, refutar algunos de los informados o crear nuevas relaciones entre los diferentes nodos que componen la historia.

Al igual que en el caso de la plataforma giratoria de los cubistas, el sistema actuaría como una "plataforma giratoria de perspectivas", asegurándose de que todo el mundo tenga voz en el proceso de reconstrucción y armado de la historia, y de que todos los ángulos, las opiniones en conflicto, hechos, fechas y lugares estén siendo combinados e interconectados en una red que pueda ser fácilmente navegada por las personas que tratan de entender la crónica.

Esto de ninguna manera reemplazaría a una bien escrita –y cuidadosamente investigada– narrativa coherente. Por el contrario, ello reforzaría ese proceso, apuntalándolo y liberando el potencial para que cualquiera tenga acceso a una red mucho más rica y completa de piezas de información sobre la que construir su propia versión de la realidad.

Partimos de la premisa de que cualquier historia está hecha de pequeñas piezas que están relacionadas con diferentes conectores semánticos, y de que para la gente resulta mucho más fácil tener una opinión determinada y específica sobre pequeños segmentos de información. El diseño de un sistema que permita crear el gráfico resultante del ensamble de las piezas de información provenientes de la red de distribución es el desafío que tenemos por delante...

Tenemos algunas ideas sobre cómo esto se podría hacer, y queremos involucrar a otros para que trabajen junto con nosotros en la exploración de esa posibilidad. A tal efecto hemos presentado una propuesta, Discover and share the true story one bite at a time, en el marco de una de las competencias que organiza Ashoka Changemakers. Conócela, involúcrate, postea comentarios sobre ella, contribuye con tus ideas, ponte en contacto con nosotros y ayúdanos a crear una plataforma que promueva un enfoque mucho más transparente, descentralizado y holístico del periodismo.

1 comentario:

  1. MARTIN GRANDE - Periodista de Salta, Argentina, tiene un medio: La Radio de Martín Grande. Desconoce lo que es el periodismo Universal y sus preceptos éticos, presiona a los gobiernos de turno por abultadas pautas de publicidad y hasta COBRÓ para ser candidato a Intendente de Salta Somos Todos, partído político del multimillonario Alfredo Olmedo. Este seudo periodista, Martín Grande, cobró UN MILLON DE DOLARES para ser el candidato de Olmedo. Este periodista, Martín Grande, trabajó para la Dictadura Militar, es sobrino del represor fallecido CORONEL CARLOS GRANDE, es intolerante con los Gays, es insoportable cuando critica a los pobres... discrimina a los "negros de los barrios", desprecia a las maestras, rechaza a la Educación, en fín un periodista extraño, defiende los intereses de los ricos en detrimento de la verdad social. Habla sin fundamentos y critica a los políticos que no le pagan mensualmente y a los que le pagan no menos de DOS MIL DOLARES POR MES, les hace notas, los pondera y los defiende aunque sean corruptos. Martín Grande es un corrupto, es dueño de una fortuna injustificada e incalculable pero sin embargo el sistema lo sostiene. Cuántos MARTIN GRANDE habrá en el mundo!!!

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