sábado, 11 de junio de 2011

Bruce Aylward y su incesante batalla por derrotar de una vez y para siempre a la poliomielitis

En febrero de este año Bruce Aylward, reconocido científico canadiense especializado en epidemiología, le solicitó al nutrido auditorio del ciclo de conferencias de TED en Longbeach que durante unos segundos pensara cuál le parecía que había sido el invento tecnológico más relevante de todos los tiempos, aquel que verdaderamente cambió el mundo...

Y es muy probable que la mayoría de los concurrentes a dicha presentación se hayan asombrado cuando el disertante extrajo de su bolsillo no un sofisticado dispositivo, sino tan sólo un pequeño frasquito de vidrio... "Estoy seguro de que nadie pensó en esto... Ésta es una vacuna contra la poliomielitis. Y es realmente maravilloso que aquí nadie haya tenido que pensar en ella, porque eso significa que damos por sentado [que la enfermedad ha sido erradicada]. Pero esto no siempre fue así...".

La poliomielitis, también llamada parálisis infantil –porque ataca especialmente a niños de entre 5 y 10 años de edad–, es una enfermedad contagiosa producida por un virus, el poliovirus, que afecta principalmente al sistema nervioso. Se transmite de persona a persona a través de secreciones respiratorias o por la ruta fecal-oral. La mayoría de las infecciones de polio son asintomáticas. Sólo en el 1 % de los casos el virus penetra en el sistema nervioso central, por intermedio de la corriente sanguínea.

En su forma aguda causa inflamación en las neuronas motoras de la médula espinal y del cerebro, y deviene en parálisis y atrofia muscular, y muy a menudo produce severas deformidades. En el peor de los casos puede causar parálisis permanente o la muerte, al no poder funcionar por sí mismos los pulmones y/o el diafragma.

Hasta hace unas pocas décadas atrás, escenas como la de esta foto aterrorizaban a las poblaciones de todas las latitudes. Niños completamente sanos contraían la enfermedad, y en el término de tan sólo dos o tres días ya no podían continuar respirando por sus propios medios y debían permanecer dentro de pulmotores por el resto de sus vidas, con sus piernas y brazos paralizados...

La poliomielitis recién pudo empezar a ser controlada en 1949, cuando el bacteriólogo John Enders logró hacer crecer los virus en laboratorio dentro de tejidos. Basándose en esa misma técnica, el epidemiólogo Jonas Salk desarrolló una vacuna para los tres tipos de poliomielitis conocidos. Tras las pruebas clínicas pertinentes que demostraron que su suministro era seguro, en 1954 se comenzó con las campañas de inoculación. La vacuna Salk, como hoy se la conoce, es inyectable.

En 1964 se autorizó otra vacuna que había sido desarrollada por Albert Sabin. Se la llamó trivalente, porque atacaba a los tres tipos de virus mencionados. A diferencia de la vacuna de Salk, ésta se administraba por vía oral, por lo que muy rápidamente la terminó por sustituir definitivamente.

A través de sucesivas campañas masivas de vacunación en todo el mundo las epidemias se fueron controlando, hasta casi haberse neutralizado totalmente esta cruel enfermedad. En 1999 se erradicó por completo la polio tipo 2 de la faz de la tierra. Hace 20 años, cuando Bruce comenzó su cruzada sanitaria mundial de la mano de la OMS, en el marco de la Global Polio Eradication Initiative, mil chicos por día contraían parálisis infantil. En todo el año 2010, en cambio, sólo se registraron mil casos.

Lamentablemente, aquel "casi" significa todavía un número increíblemente alto de niños que aún podrían contraer la poliomielitis. Globalmente, 20 millones de personas vacunan a más de 500 mil niños al año. El 99% del mal ha sido erradicado, pero si al virus no se lo aplasta de una buena vez, ese 1% restante podría traducirse en la escalofriante cifra de 200 mil chicos para el año 2030.

Históricamente, ante cada rebrote de la enfermedad, por todas partes fueron alzándose voces –supuestamente autorizadas– que pregonaban abandonar la idea de erradicar el mal, y sólo continuar controlándolo mediante la vacunación pertinente... Por el contrario, el mensaje de Bruce Aylward en este sentido es categórico e implacable: "Erradiquemos la polio ya, y para siempre".

Es más, en 2009 el equipo de Aylward desarrolló una nueva vacuna que ha demostrado duplicar la efectividad de la vieja Sabin oral, creada medio siglo atrás. Fue probada exitosamente en las regiones que aún padecen de polio: principalmente, el norte de la India, Nigeria y Afganistán. Pero mejor permitamos que Bruce, con su oratoria excepcional, exponga los pormenores de sus logros de estos últimos veinte años y sus expectativas para el futuro:

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