jueves, 26 de abril de 2012

Controlando la privacidad de tus datos clínicos mediante un sistema de licencias “Health Commons”


El manejo de información vital siempre involucra a una gran multiplicidad de actores. Y cuando se trata de información sensible vinculada con nuestro propio cuerpo, el entramado de agentes intervinientes en todo el proceso se torna mucho más complejo aún. Observa la foto que encabeza este post y luego, algunos párrafos más abajo, contempla la misma escena pero con el desglose de los 15 agentes (podrían ser más...) que participan de la cadena de intercambio de datos clínicos obtenidos a partir de la simple visita de un paciente a un centro de salud cualquiera...

Quizás nos tenga sin cuidado lo que se haga luego con dicha información. O tal vez sí nos importe, y hasta consideremos que bajo ninguna circunstancia esos datos deberían ser divulgados. En todo caso, el sentido común nos indica que bien podría buscarse un punto medio, y que podríamos dar nuestro consentimiento para que esa información sea reutilizada y manipulada dependiendo de ciertas variables, como ser el tipo de la información extraída, quiénes la usarán, bajo qué condiciones, con qué propósito, con fines de lucro o no, etc. En otras palabras, lo más sensato sería que pudiéramos establecer de antemano qué tipo de datos estamos dispuestos a compartir y en qué términos, ¿verdad?

Algo parecido sucedía algún tiempo atrás con las obras y los derechos de autor. Antes de que existiera Creative Commons, cualquiera que quisiera intercambiar públicamente información sujeta a la propiedad intelectual debía debatirse ante una disyuntiva similar a la que acabamos de plantear. Era blanco o negro, sin grises... La “dictadura” del copyright era inflexible. Nadie podía reproducir, mejorar o difundir nada, aunque el autor de la obra en cuestión estuviera de acuerdo con ello, ya que no existía ningún mecanismo que permitiera consignar bajo qué condiciones alguien estaba dispuesto a compartir sus creaciones con los demás.

El propósito de este post es que exploremos juntos la posibilidad de implementar un sistema de licenciamiento similar al de Creative Commons pero aplicado a datos privados relacionados con nuestra salud, que permita que cada uno decida qué autoriza que se haga con la información sobre su propio cuerpo y bajo qué condiciones, y que a su vez les facilite a aquellos que recolectan y usan dicha información especificar con claridad cómo se valdrán de ella.

Pero para que comprendas cabalmente en qué consiste esta idea en la que estamos intentando incursionar, primero deberías tener claro cómo funciona el sistema pergeñado por el equipo de Creative Commons. Hasta hace poco tiempo atrás, como te decíamos, el intercambio de contenidos sólo se regía por las leyes rígidas del copyright, lo cual entorpecía hasta niveles insospechados la utilización de cualquier obra y favorecía la aparición de numerosos intermediarios improductivos, rayanos con lo parasitario. Incluso cuando uno quisiera que su material fuese copiado y difundido, no había manera de que esto pudiera ser expresado formal y legalmente...

Los fundadores de Creative Commons querían encontrar una manera fácil para que la gente pudiera certificar que, efectivamente, permitía ciertos usos de sus obras. Cuenta la leyenda que consultaron a los que más sabían de derechos de autor en todo el mundo, las autoridades de la Oficina de Propiedad Intelectual de EE.UU., para que los asesoraran, pero les respondieron que no existía ninguna manera de hacer eso que pretendían por fuera del famoso copyright. Imaginamos que les dijeron algo así como “No brindamos ese tipo de servicio, arréglenselas como puedan, sean creativos”...

“Sé creativo, es fácil cuando te salteas a los intermediarios...”

Y eso fue precisamente lo que hicieron... El resultado fue es un set flexible de licencias estandarizadas de propiedad intelectual que están disponibles gratuitamente, para cualquiera, en el sitio web de Creative Commons. Escribieron dichas licencias en el lenguaje de los abogados y los tribunales, y después las tradujeron al lenguaje de todos los días, para finalmente codificarlas según el lenguaje que entienden las computadoras... Así delinearon cuatro tipos de licencias básicas:

1. El beneficiario de la licencia tiene el derecho de copiar, distribuir, exhibir y representar la obra y hacer obras derivadas siempre y cuando reconozca y cite la obra de la forma especificada por el autor o el licenciante.

2. El beneficiario de la licencia tiene el derecho de copiar, distribuir, exhibir y representar la obra y hacer obras derivadas para fines no comerciales.

3. El beneficiario de la licencia solamente tiene el derecho de copiar, distribuir, exhibir y representar copias literales de la obra, pero no tiene el derecho de producir obras derivadas.

4. El beneficiario de la licencia tiene el derecho de distribuir obras derivadas bajo una licencia idéntica a la licencia que regula la obra original.



Las licencias Creative Commons (CC) no pretenden competir contra el copyright, sino complementarlo. Te permiten conservar la propiedad intelectual de tu obra y, a su vez, conceder autorizaciones para que sea usada de ciertas maneras y bajo determinadas condiciones. Si  el copyright es un semaforo en rojo, CC es un semáforo en verde... Mientras que el copyright significa “Todos los derechos reservados, CC significa “Algunos derechos reservados”. A continuación, el fenómeno, explicado por los propios padres de la criatura:



La idea-semilla plantada en la Reunión Anual de la AAAS

Eduardo Jezierski, CTO de InSTEDD, participó de la Reunión Anual de la American Association for the Advancement of Science, y en esa oportunidad planteó ante la concurrencia cómo sería trasladar estos conceptos de Creative Commons al ámbito de la privacidad de nuestros datos clínicos. Volcó sus impresiones en un post de su blog, que a continuación traducimos...

Eduardo Jezierski
Si adscribes a la idea de que nadie más que tú puede ser el dueño de la información acerca de tu cuerpo, entonces es evidente que consideras que deberías tener injerencia sobre lo que pasa con esos datos después de haber sido recolectados. Desafortunadamente, hoy por hoy no existe ninguna manera clara y sencilla de que expreses cómo preferirías que terceros se valgan de esos datos. De hecho, en la mayoría de los casos ni siquiera se te consulta nada al respecto...

Como resultado de ello, veo que muchos implementadores de proyectos de eHealth toman decisiones un tanto desconsideradas acerca de la gestión de datos que afectan directamente los derechos y la privacidad de poblaciones, pacientes y médicos por igual. Ellos se adueñan de información sobre la que carecen de derechos, la comparten y analizan, y en ciertas ocasiones, incluso, accidentalmente.

Es que hay tantos incentivos para producir e intercambiar datos libremente... La gente podría utilizar dicha información bajo el pretexto del análisis de big-data, publicaciones de investigación científica, mejoramiento de la calidad de productos, en nombre de la eficiencia, investigación médica, marketing, solicitud de aplicación a subsidios, análisis de operaciones y demás.

De esta manera se va gestando un terreno propicio para la violación de los derechos y la defraudación de las expectativas, en la medida en que este tipo de proyectos de eHealth tienden a convocar a un montón de actores involucrados, cada uno de ellos con sus propios idiomas, objetivos y culturas.

Por desgracia, hay una notable falta de un lenguaje en común y de un marco adecuado en cuyo seno se pueda entablar una discusión seria acerca de los derechos para compartir y utilizar datos vinculados con la salud. Los académicos recurren a los informes del IRB (Institutional Review Board –Consejo de Revisión Institucional–), pero pocas veces comprenden cabalmente los términos de la licencia. Los médicos utilizan los sistemas de eHealth pero no son especialistas en información, por lo que rara vez se aventuran a ir más allá de su uso limitado al ámbito clínico y de la salud pública.

Los sistemas privados pueden o no instrumentar contratos de licencia de software (EULAs –End User License Agreements–) e imponen una política “multiuso”, un modelo aplicable uniformemente a cualquier caso, y nadie se toma el trabajo de leer las licencias, de todas formas, porque son complicadas y, encima, cada una es diferente de las demás... Los médicos de EE.UU. invocan la HIPPA (Health Insurance Portability and Accountability Act –Ley de Portabilidad y Responsabilidad de Seguros de Salud–), mientras que los extranjeros sonríen socarronamente...

Los gobiernos lanzan algún proyecto de mHealth para combatir el HIV, y los datos terminan en la laptop de algún pasante en California, debido a que él colaboró con el desarrollo del sistema de base de datos. Como puedes darte cuenta fácilmente, este flujo de información rara vez implica el consentimiento explícito de la población para que los datos puedan ser manipulados por aquellos agentes de la salud sobre los que la gente ha depositado su confianza.

Imagínate esta situación: una madre se presenta en un centro sanitario y recibe un diagnóstico clínico acerca de la salud de su hijo. ¿Quién es el dueño de los derechos sobre dichos datos? ¿El niño? ¿Su madre? ¿Y qué hay acerca del médico que realiza los tests, del fabricante de la máquina con la que se llevan a cabo los exámenes, del sanatorio en el que trabaja el doctor, de la ONG que implementó el programa de diagnóstico, del fundador de la ONG que compró la máquina, del gobierno del país en el que se desarrolla la acción, de la Organización Mundial de la Salud..?


¿Quién puede hacer qué cosas con los datos? 

Recientemente asistí a la Reunión Anual de la AAAS (American Association for the Advancement of Science –Asociación de Estados Unidos para el Progreso de la Ciencia–) e integré un panel de expertos sobre la consigna Vigilancia en la Web: Luchando contra el Terrorismo y las Enfermedades Infecciosas. Fue una buena oportunidad para ponerme al día con Nigel Collier, de Biocaster, y de escuchar algunas de las preguntas punzantes de Vint Cerf, uno de los padres de la internet.

Había representantes de todo tipo de trabajos de relevamiento y monitoreo, desde anti-terrorismo hasta propagación de memes  –conductas culturales transmitidas de generación en generación, o de mente a mente, por imitación (neologismo que suena parecido a “gene”, o gen)–, y hasta de seguimiento de la propagación de enfermedades infecciosas... Y en ese contexto, presenté el bosquejo de una idea

¿Qué tal si creáramos un marco sencillo de concesión de licencias que dejara bien en claro cuáles son los derechos y las restricciones respecto de los datos asociados con nuestra salud, a medida que éstos son almacenados, agregados y analizados por terceros?

Imagen extraída del website del Lawrence Berkeley National Laboratory
Así como el sistema de licencias de Creative Commons favorece que el trabajo creativo pueda ser compartido ampliamente, bajo términos y condiciones absolutamente predecibles, que respetan la voluntad de sus respectivos creadores, ¿podría un sistema de “Health Commons” –o “Commons de la Salud” –  hacer lo mismo con los datos relacionados con nuestra salud? ¿Qué lecciones podemos aprender a partir de la evolución de la manera de compartir información en la web, para que podamos aplicarlas a este espacio crítico de monitoreo de situaciones de emergencia?

Me encantaría algún día poder ser capaz de compartir información acerca de mi salud mediante alguna aplicación móvil, en algún website de salud o bien en algún procedimiento de diagnóstico, especificando claramente mi voluntad de compartir dichos datos, pero de acuerdo con las siguientes restricciones:




Algunas veces podría decir que estoy de acuerdo con que relacionen los datos en cuestión con mis demás registros, y otras veces no: todo dependerá del contexto y de qué tipo de información a compartir se trate. Aquí lo más importante es que los datos relativos a mi salud estarían bajo mi control.

O, por el contrario, si yo estoy participando de alguna encuesta para una investigación, para lo cual se valdrán de mi información de diagnóstico, o cuando se me derive a algún otro clínico, me gustaría saber si mis datos serán utilizados bajo alguna licencia forzosa, de manera que yo pueda tomar una decisión informada acerca de si quiero participar o no de dicho sondeo.

¿Cómo funcionaría este sistema de licencias?

La idea, esbozada sucintamente, sería la siguiente:

1. Tratar la información personal como si fueran datos cubiertos por la ley de propiedad intelectual, considerando al paciente/emisor como el dueño legítimo de ese copyright

2. Diseñar un esquema de licencias que conceda derechos y establezca restricciones explícitas para los receptores de dichos datos.

3. Asegurarse de que los derechos y las restricciones estén claramente establecidos, de manera que el re-licenciamiento y la agregación estén regidos por normas claras y simples.

4. Adjuntar opciones de licenciamiento en todos los diagnósticos relevantes y plataformas de registros médicos, como así también en websites de salud, redes sociales, etc.

5. Comunicar y bregar por el respeto del marco propuesto, cuidando muy especialmente de ir consolidando la conciencia de su importancia en la comunidad. 

No estoy totalmente convencido de que el ejemplo de licencia que he ensayado más arriba (enlazar los datos con otra información personal, agregar datos y usarlos para salud, ciencia y comercio) sea el más adecuado. Me encantaría escuchar más ideas para la clase de restricciones y de libertades que una simple licencia podría regular...

Tal vez otro tipo de términos sean más importantes... ¿Hay niveles de anonimato que yo podría especificar para mis datos en la modalidad de agregación? ¿Existen cláusulas para casos de desastres naturales o situaciones de crisis que me permitirían omitir temporariamente los conflictos de privacidad en aras de que me pueda reunir rápidamente con mis familiares, por ejemplo? Lo interesante de este modelo es que proporciona un marco en cuyo seno podrían ser resueltas todas estas cuestiones...

La genialidad de los fundadores de Creative Commons residió en haber elegido unas pocas reglas sencillas, fáciles de comprender para una gran mayoría, en vez de intentar confeccionar una licencia más compleja, abarcadora de todos los casos y preferencias posibles. Un proyecto de Health Commons como el que sugerimos debería poder emular ese mismo enfoque. Cada vez que tú ves el ícono de Creative Commons al pie de algún contenido, no debes olvidar que éste lleva detrás de sí un inteligente y jurídicamente sólido conjunto de términos y licencias.

¿Cuáles serían los próximos pasos a seguir?

Aquel que se sienta inclinado a desarrollar un proyecto de estas características, que por favor me lo haga saber. Esta idea necesita del trabajo de abogados expertos en derechos de autor, estudiosos de la propiedad intelectual, geeks versados en datos del IRB, agentes proveedores de servicios de la salud, y, lo más importante, cualquier ciudadano común y corriente al que le gustaría poder disponer de una herramienta de estas características. 

Estoy especialmente interesado en el marco de licenciamiento requerido para un intercambio seguro de información personal relativa a la salud. Ya he visto “Health Commons” implementados para describir un patrimonio común de conocimientos con conceptos de la propiedad intelectual como si fueran secuencias genéticas, pero creo que es mucho más necesario enfocarse en la ola de marea entrante de los datos personales integrados a partir de registros digitalizados, sensores y vigilancia.

Creo que especialmente los grandes financiadores y las empresas que se sitúan en la intersección entre el trabajo en el ámbito de la ayuda humanitaria y las inversiones en el campo de la ciencia necesitan, a efectos de optimizar sus marcos de acción, asegurarse de que sus programas tengan un abordaje ético respecto de la protección de los derechos de sus beneficiarios. Mientras tanto, tal vez ellos deberían tomar conciencia de que tan sólo están almacenando información protegida por derechos de autor “de prestado”...

Nos interesa mucho conocer tu opinión al respecto. Por favor, déjanos tus comentarios e involúcrate.

Para nuestro trabajo en InSTEDD usamos profusamente el sistema de licenciamiento de Creative Commons. La mayoría de nuestras presentaciones están licenciadas explícitamente bajo el estándar CC BY-NC-SA 3.0  –Attribution, Noncommercial, Share Alike (Reconocimiento, No comercial, Compartir igual)–, y lo mismo se aplica para el material difundido en este post...


Al igual que InSTEDD, Creative Commons es una organización sin fines de lucro que puede sostenerse, entre otras cosas, gracias al apoyo de personas como tú. Si deseas efectuar una donación, puedes hacerlo aquí: https://creativecommons.net/donate/.

jueves, 12 de abril de 2012

Workshop para líderes de ONGs en Google Argentina: Recordatorios y encuestas vía SMS


“Por lo general se les requiere a los concurrentes a cualquier disertación que apaguen sus celulares. Yo voy a hacer todo lo contrario: no sólo les voy a pedir que los mantengan encendidos, sino que incluso les voy a solicitar que los tengan bien a mano, ya que los vamos a usar...”.

De esta manera poco convencional inauguró Georgina Sticco, Gerente de Programas del InSTEDD iLab América Latina, el workshop que organizamos el 30 de marzo ppdo. en las oficinas de Google Argentina –Ciudad Autónoma de Buenos Aires–, denominado Dos herramientas para comenzar a explorar las posibilidades que ofrecen los SMS.

Martín Verzilli
Seguidamente, junto con Martín Verzilli, Líder de Proyectos del iLab, se encargaron de presentar ante la audiencia algunos hitos en el trabajo tanto de InSTEDD como de sus dos laboratorios de innovación, luego de unas breves palabras introductorias por parte de Marcos Westphalen, Sales Manager de Google Argentina, que gentilmente nos cedió el espacio para que pudiéramos materializar este taller experimental.

Georgina Sticco - Martín Verzilli - Marcos Westphalen
El slideshow que podrás ver a continuación refleja la exposición previa a la parte práctica e interactiva del evento, y te permitirá entrar en sintonía con el trabajo que viene desplegando InSTEDD en el mundo desde su fundación, en 2006, como así también conocer algunos de los casos de éxito del iLab en América Latina, en tan sólo un año de vida...
El propósito del encuentro consistió en que líderes de organizaciones de bien público y demás actores relevantes del ámbito social tuvieran la posibilidad de conocer de cerca el funcionamiento de dos de las herramientas que componen nuestra plataforma tecnológica, y que además pudieran aprender a utilizarlas y aprovecharlas para lograr un mayor impacto social en sus respectivas áreas de acción.

Georgina Sticco
Pollit es una aplicación que permite recolectar opiniones mediante encuestas vía SMS en tiempo real, y Remindem es un sistema de envío de recordatorios a través de mensajes de texto. En ambos casos se trata de herramientas gratuitas y de código abierto, como todas las que conforman la plataforma tecnológica de InSTEDD.

Martín y Georgina expusieron acerca de las características de ambas herramientas y coordinaron las actividades inherentes a su aplicación práctica por parte de los invitados al evento. Hemos registrado todas las instancias del workshop a través de USTREAM Live. Si bien la calidad del video es un tanto precaria, el audio bien podría servirte como referencia para que te guíes a lo largo de aquellos tramos que más susciten tu interés...


Gastón Wright, Director de Community Team de Ashoka Changemakers, narró cómo el InSTEDD iLab América Latina ayudó a su equipo a desarrollar una plataforma eficiente de intercambio de SMS, funcional a sus actividades de entrepreneurship social:

Nosotros promocionábamos nuestras competencias sólo por e-mail. Nos estábamos perdiendo la interacción con muchas ONGs que trabajan en zonas rurales y que carecen de acceso a internet. Todas nuestras bases de datos corren en SalesForce, un sistema de CRM Customer Relationship Management que permite manejar mucha información de clientes, listas de donantes, etc. Necesitábamos una aplicación que nos permitiera captar todos esos datos de teléfonos y personas del mundo para poder promocionarnos no sólo por e-mail sino también vía SMS. Lo que hizo el equipo de InSTEDD fue articular su herramienta Nuntium con nuestro sistema SalesForce, brindándonos así la posibilidad de enviar masivamente SMS para promocionar nuestras competencias. Lo que ahora estamos tratando de hacer en países en los que el iLab tiene acuerdos con operadores telefónicos o agregadores como mBlox, que le suministran shortcodes, es que podamos mandar el SMS a un cierto costo para nosotros, pero que las respuestas de los destinatarios sean gratuitas.

No sólo nos interesa promocionar las competencias, sino también recibir feedback de los detinatarios de los SMS, como así también gestionar la votación popular para elegir los proyectos ganadores de las competencias por ese mismo medio. Esto nos amplió muchísimo la posibilidad de llegar a organizaciones que antes quedaban relegadas, y que muy esporádicamente se contactaban con nosotros, por sus limitaciones de conectividad a internet. Y algo muy importante que hemos comprobado es que el mensaje de texto, por el hecho de que te llega a tu celular, es un elemento que crea un vínculo mucho más personal con los beneficiarios que el e-mail... Esto nos permitió aumentar drásticamente la cantidad de gente que puede recibir nuestro material. Para nosotros se convirtió en una herramienta vital para dar a conocer cada cuatro meses nuestras competencias.

Georgina Sticco (InSTEDD iLab América Latina) - Gastón Wright (Ashoka Changemakers)
El valioso feedback de los concurrentes...

A lo largo de todo el encuentro, pero muy especialmente hacia el final de la jornada, la participación proactiva de los invitados fue superando nuestras expectativas. Surgieron muchas ideas interesantes, y por último se suscitó un debate sumamente productivo, que seguidamente compartiremos contigo.

Viviana Pagán-Muñiz, encargada de Comunicaciones en Aldeas Infantiles SOS, una ONG que trabaja en la promoción, protección y restitución de los derechos de niños y niñas –unos 1800 en la Argentina–, a través de los Programas de Acogimiento Familiar, Fortalecimiento Familiar y Desarrollo Comunitario, expresó lo siguiente:

Se me ocurren dos maneras de aprovechar estas herramientas en Aldeas Infantiles:

1) Por un lado, nosotros llevamos adelante programas donde asistimos las 24 horas a niños y niñas bajo nuestro cuidado, pero también tenemos programas externos, en la comunidad. Y en esos casos trabajamos con voluntarios. Hay niños que están parte del día al cuidado de mamás voluntarias, y eso los ayuda a que durante ese lapso estén inmersos en actividades que son formativas, nutritivas y educativas. Entonces, para ese sector del porgrama se me ocurre el desarrollo de algún sistema de alertas y recordatorios de tips sobre cosas que ellos pueden hacer una vez que los niños están fuera de nuestros programas, durante el día. Porque muchas veces las situaciones difíciles ocurren una vez que el niño está fuera del centro. Hay desde niños chiquititos que vienen a ser cuidados hasta otros que son más grandes, que hacen sus tareas escolares y demás. Entonces los que son más grandecitos pueden hacerse cargo de hacer sus propias denuncias, y quizás aprender de qué cosas deberían cuidarse para que no les sucedan, y si ya les están sucediendo, qué es lo que deberían hacer, a quién consultar, o a quién avisarle... Sería algo así como recordarles sus derechos, de alguna manera. Y por otro lado, a las madres también se les podría suministrar tips sobre cómo denunciar malos tratos sin correr riesgos, por ejemplo.

2) Desde un punto de vista un poco más 'marketinero', se me ocurre aprovechar las dos herramientas para fidelizar a los donantes, o a posibles donantes que todavía tengan dudas acerca de si quieren o no ayudar a nuestra ONG. Por ejemplo, desarrollando alertas para temas de educación, e incluir tips sobre cómo ellos deberían abordar la educación de sus propios hijos, y, por otro lado, cómo Aldeas trabaja con ese tema puntual. Y asimismo con otros temas: educación sexual, HIV, etc. Tal vez podríamos usar un recordatorio con Remindem para cada tipo de problemática, y que cada uno se suscriba al que más le interese. Y a partir de esa base, luego quizás podríamos elaborar alguna encuesta con Pollit, como para continuar con esa comunicación de dos vías, también apoyando el marketing y otras estrategias.

Viviana Pagán-Muñiz (Aldeas Infantiles)
Por su parte, Carlos Iñurrategui, Coordinador de Capacitaciones en la Fundación Desarrollar Argentina, y Francisco Laborda Luzuriaga, Analista Funcional y Jefe de Contenidos en Fundación PescAR, aportaron información interesante acerca de su experiencia conjunta en el terreno de la capacitación e inclusión laboral de jóvenes en situación de vulnerabilidad:

A nosotros nos interesa Pollit en particular. Trabajamos con la Fundación PescAR, que tiene una red de egresados del secundario que la Fundación capacita para que tengan salida laboral, y muchas veces nos cuesta mantener la información actualizada de los beneficiarios (si están trabajando o no, si siguen estudios universitarios, o en qué andan...). Entonces, Pollit sería una excelente herramienta para hacer el update de nuestra base de datos, sin tener que llamar manualmente uno por uno por teléfono, que es lo que hacemos actualmente... Disponemos de voluntarios que vienen y se sientan cuatro horas a hacer llamadas telefónicas... Los SMS podrían ser, por ejemplo, '¿Estás trabajando?' (sí o no); '¿Estás estudiando?' (sí o no). Eso nos podría llegar a servir mucho...

Hicimos una prueba piloto, y nos costaba mucho trabajo que nos respondieran un e-mail, y muchas veces había que llamarlos a la casa uno por uno, y tratar de ubicarlos, pero cuando empezamos a probar con los SMS, las respuestas nos llegaron en menos de 5 minutos. Todas las respuestas... Trabajamos con FrontlineSMS. Armamos una base de datos de prueba y empezamos a mandar ofertas laborales, encuestas...

Nosotros mandábamos las ofertas laborales vía SalesForce, y el sistema nos decía cuál había sido el índice de respuestas, y teníamos entre un 8 y un 12% de e-mails abiertos (ni siquiera contestados), pero después de haberles mandado un SMS diciendo 'Chequeá tu casilla de e-mail, que te hemos enviado una oferta laboral', subía al 35-40% de apertura, así que desde entonces siempre mandamos SMS después de haberles enviado e-mails con ofertas laborales.

Carlos Iñurrategui (Fundación Desarrollar) - Francisco Laborda Luzuriaga (Fundación PescAR)
Alejo Fardjoume, Coordinador de Relaciones Institucionales de la Administración de Parques Nacionales y del Programa Parques Nacionales y Escuelas Interactivas, de la Fundación Telefónica, agregó lo siguiente:

Nosotros conectamos los Parques Nacionales con escuelas rurales, con montones de escuelas, unos 4000 o 4500 alumnos, en lugares donde el acceso a internet por fuera del aula con conectividad es cero. Nadie tiene computadora en su casa, nadie tiene acceso a internet, y un 45% de los chicos viven en lugares sin siquiera señal de telefonía móvil, pero el 69% de los chicos tienen su celular... Los que no tienen señal igual juegan y escuchan música, pero jamás hablaron por teléfono... A veces los compañeros de Parques agarran sus celulares, los llevan hasta un lugar que sí recibe señal, y vuelven para devolvérselos y que puedan leer los mensajes recibidos. Y a la semana hacen lo mismo: van, se conectan y vuelven. Entonces, para que el niño que recibe un SMS lo pueda contestar, en nuestro caso, el tema del costo, de que no sea gratis, es muy pero muy crítico.

Es muy fácil quedarse sin crédito rápidamente, y a nadie le sobra la plata, ya se trate tanto de chicos de 7 u 8 años que tienen celular como de alumnos del secundario. Si se resolviera lo del costo de la respuesta, me parece que ésa sería una alternativa muy interesante para tener una vinculación más directa con los alumnos. La mayoría no maneja e-mails, a pesar de que en el programa que usamos se les crea una casilla de correo electrónico, pero no la utilizan, y la cuenta se les cae. En cambio, un SMS promueve más la respuesta, es más inmediato y cercano. Y una encuesta también podría motivar el interés de los chicos por otras cosas o contenidos educativos. Hay que pensarlo, éste es el primer pantallazo de una aplicación que habría que ver cómo desarrollarla después. Insisto mucho en la gratuidad del mensaje de respuesta, ya que es decisivo para que los chicos usen el sistema, yo diría que es casi fundamental...”.


Alejo Fardjoume (Programa Parques y Escuelas, Parques Nacionales)
Hernán Figueroa, Social Media Manager de la Obra Don Orione, relató lo siguiente:

En la Obra Don Orione estas dos herramientas nos vendrían como anillo al dedo... Nosotros llevamos adelante dos programas que estamos gestionando a través del uso de celulares: 1) El primero se relaciona con el grupo de egresados. Trabajamos con 22 colegios de todo el país, más de 27.000 alumnos... Lo implementamos de manera bastante casera, con un software cuyo nombre no recuerdo, y les enviamos SMS con las comunicaciones a los padres. 2) Y el segundo programa implementado se vincula con los donantes. Tenemos una base de entre 1500 y 1700 personas, a las que ya no les enviamos más e-mails, sino que directamente les mandamos SMS. Durante el año tenemos tres instancias claves de comunicación, que son Pascuas, el Día del Amigo y Navidad. Y en algún otro evento grande o alguna fiesta especial, también mandamos SMS. Además, estamos tratando de ver si implementamos la suscripción vía SMS para una maratón muy importante que se llevará a cabo en Tucumán, a fines de septiembre, que involucrará a más de un millón de personas. Por eso quería ver cómo incide una cantidad tan grande de destinatarios en el uso de estas dos herramientas....

Hernán Figueroa (Obra Don Orione)
Karina Borodnikoff, Directora Peridística de Impacto New York, abordó la problemática a partir de sus expertise como socióloga y comunicadora social:

Lo que estoy tratando de entender es cuáles son los actores sociales involucrados en todo esto. Las ONGs y sus beneficiarios, las compañías telefónicas... Veo que los actores sociales están un poco desarticulados, y estaría bueno poder agrupar a todos los agentes que intervienen en este proceso: las ONGs, InSTEDD, las empresas –a través de sus departamentos de RSE– y la gente. Hay una entidad que nuclea a todos estos agentes, y es la ONU. Hace unos años se lanzó el Pacto Global de Naciones Unidas. Kofi Annan diseñó un acuerdo mundial entre todas las multinacionales, que se trasladó a las medianas y pequeñas empresas también, por el cual éstas se comprometen, a través de sus respectivos departamentos de RSE, a proveer determinados servicios en el ámbito de sus áreas de influencia que ayuden a la comunidad. No se trata simplemente de un acto filantrópico de las compañías, sino que es una obligación, porque firmaron un acuerdo con la ONU...

O sea, hay por dónde entrarles a estas empresas para que colaboren con proyectos que tendrían impacto social. Ellas anualmente deben presentar un informe en el que rinden cuentas de su accionar alineado con el Pacto. Las petroleras, obviamente, son las más complicadas en este sentido, por la contaminación que provocan... Y acá entran en juego las telefónicas también... Sería bueno trabajar de manera colaborativa entre todas las ONGs. Podríamos usar Pollit, el sistema de encuestas, primero entre las ONGs, de mayor a menor... Argentina es el tercer país del mundo con mayor cantidad de empresas que firmaron el Pacto Global. Por eso, si hasta ahora no han cumplido como corresponde con su obligación de brindar servicios sociales, cada vez van a estar más comprometidas...”.

Karina Borodnikoff (Impacto New York) - Viviana Pagán-Muñiz (Aldeas Infantiles)
En esta instancia se suscitó un debate muy fructífero entre los que quedaban. La discusión se centró en dilucidar cómo podría ensayarse algún tipo de lobby entre distintas ONGs a efectos de obtener paquetes de SMS gratuitos o a un costo muy reducido.

Cecilia Inés Centurión, Directora General de Todos Frente a la Enfermedad de Chagas y luchadora incansable por los derechos de los afectados –acompañada por Darío Pivato–, aportó a la charla su vasta experiencia, fruto de muchos años de trabajo en la difusión de información, prevención y tratamiento de esta enfermedad olvidada:

En Todos Frente a la Enfermedad de Chagas tenemos dos dimensiones de actuación claramente opuestas: una es la urbana y la otra es la rural, y tenemos necesidades específicas y concretas en cada una de estas dimensiones de la enfermedad. Este tipo de herramientas tecnológicas de InSTEDD nos podrían servir... A mí se me ocurrieron un montón de ideas, y Darío Pivato, colaborador, que tiene una mente más técnica, y que además trabaja en Telecom, me decía que Telecom justamente está pensando en montar una estructura para dar respuesta a este tipo de necesidades. Y la Lic. Verónica Aftalión, de Telecom Argentina, nos confirmó que dentro del área de RSE cuentan con capacidad para dar respuesta a programas sociales, por lo cual habría que sentarse y hablar con ella. Y si bien en algún punto nos debemos cruzar todas las ONGs, y podríamos generar sinergias de colaboración y complementación, cada una debería tener muy claramente delimitada la necesidad puntual y concreta a la que atiende, para llevar a cabo su misión... En realidad la empresa ya tiene interés en sentarse a conversar, para una población de 2.300.000 infectados de Chagas en la Argentina, como está reconocido pública y oficialmente, o 5 millones, como se sabe extraoficialmente... Por eso, antes de hablar de juntarnos entre todos, yo pregunto, ¿quién se sentó a hablar primero individualmente..?”.

Cecilia Inés Centurión - Darío Pivato (Todos Frente a la Enfermedad de Chagas)
Carlos Iñurrategui recogió el guante:

“Nosotros hablamos con la Lic. Aftalión. Tenemos implementado un programa con ellos, que se está desarrollando actualmente: TesteAR, capacitación a jóvenes en testeo manual de aplicaciones. Es un curso para chicos de entre 18 y 25 años. En cuatro años se los capacita en un oficio tecnológico, que es el testeo de aplicaciones, dentro de lo que es el desarrollo de software, con salida laboral, obviamente. Y Telecom aportó fondos para este proyecto... 

Hay dos cosas a tener en cuenta aquí... Por un lado es cierto que debería haber mucha más sinergia entre todos los actores sociales. Yo creo que los espacios están dados, hay foros, hay lugares donde interactuar, y depende de nosotros usarlos o no, ya que estamos tan inmersos en nuestras tareas cotidianas que no nos hacemos tiempo para revisarlos. Las condiciones están dadas. Todos tenemos conexión a internet, y podríamos compartir, por ejemplo, un Google Doc, así que no sería necesario usar Pollit ni SMS para eso. Para comunicarnos entre las ONGs, las herramientas ya están dadas, la mayoría están bien exploradas y explotadas...

Ahora bien, como bien decía Cecilia, es cierto que para llegar a los beneficiarios necesitamos un  empujón más de las empresas, para que sea más sustentable el poder contar con estos recursos. Esta herramienta es fantástica, pero nosotros deberíamos presentarnos ante Telecom con un caso concreto; por ejemplo: 'Yo quiero usar esta herramienta, que ya existe, para este fin que necesita ser cubierto, y lo que me falta es esto [por ejemplo, SMS gratis]'. Dame los paquetes de SMS gratis'...  En cambio, si vamos con algo muy en el aire, tipo 'Todos nosotros necesitamos poder recibir mensajes gratis...', es casi imposible convencerlos... En cambio, si vos decís: 'Yo necesito que todos estos enfermos de Chagas puedan mandar SMS gratis a este número...', es distinto. Si no les planteamos un caso palpable, no sirve...

Hay algo que me gustaría agregar: yo no estoy totalmente de acuerdo con que el servicio suministrado por la telefónica sea 100% gratuito... Para mí debería haber una tasa diferencial para ONGs. En la medida en que cada uno necesite y use este servicio, se le vaya proveyendo y se le dé un precio accesible, eso sería mucho mejor que el hecho de que fuera gratis, porque de lo contrario correríamos el riesgo de que se produzcan muchos efectos no deseados, como el spam, o que se nos cuelguen muchas organizaciones que se hacen pasar por ONGs pero que en realidad sólo persiguen fines de lucro, que están inscriptas en la Inspección General de Justicia pero que en verdad se dedican a cualquier otra cosa...”.


Sólo nos resta agradecer a Google Argentina, a todos los participantes del evento y muy especialmente a Pablo Brusco, desarrollador de Manas Technology Solutions, sin cuya valiosa colaboración no podríamos haber resuelto los numerosos problemas de logística que supone montar un workshop de estas características. Para finalizar, si aún no lo has hecho, te invitamos a que te pongas en contacto con nosotros: http://www.ilabamericalatina.org/involucrate. Hasta la próxima.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Abriendo nuevas vías de comunicación: Herramientas de SMS para alcanzar un mayor impacto social


Nos complace invitarte al primer evento que organiza el InSTEDD iLab América Latina, denominado “Dos herramientas para comenzar a explorar las posibilidades que ofrecen los SMS”, que se llevará a cabo el viernes 30 de marzo, de 15:30 a 17:00 hs., en las oficinas de Google Argentina: Alicia Moreau de Justo 350, 2° piso, C.A.B.A.

El propósito del encuentro es que líderes de organizaciones de bien público y demás actores relevantes del ámbito social tengan la posibilidad de conocer de cerca el funcionamiento de dos de las herramientas gratuitas que componen nuestra plataforma tecnológica, y que puedan aprender a utilizarlas y aprovecharlas para lograr un mayor impacto social en sus respectivas áreas de acción.

En este taller podrás presenciar la demostración de uso de Pollit, una herramienta que permite recolectar opiniones mediante encuestas vía SMS en tiempo real, y de Remindem, un sistema de envío de recordatorios vía SMS. En ambos casos se trata de herramientas gratuitas y de código abierto.


Martín Verzilli, Líder de Proyectos, y Georgina Sticco, Gerente de Programas, expondrán acerca de las características de ambas herramientas y coordinarán las actividades inherentes a su aplicación práctica por parte de los concurrentes.


Esperamos contar con tu asistencia. Desde ya, se trata de un workshop absolutamente gratuito, pero como los cupos son limitados, te invitamos a que te registres para confirmar tu lugar: Formulario de Inscripción.

Nos vemos el viernes 30. También puedes seguirnos online, en vivo, a través de USTREAM Live, a partir de las 15:30 hs. de Argentina: http://www.ustream.tv/channel/ilab-latam. Hasta pronto.

El equipo del 
InSTEDD iLab América Latina

jueves, 15 de marzo de 2012

Trabajando junto con UNICEF en la mitigación de riesgos socio-ambientales en las favelas de Río. Parte II


Esta foto del puente Uga-Uga, en la favela del Morro dos Prazeres, barrio de Santa Teresa (Río de Janeiro), fue tomada cuando la ONG brasileña CEDAPS, con el auspicio de UNICEF y el soporte tecnológico del MIT, comenzó con la puesta en funcionamiento del primer workshop de Mapeo Digital de Riesgos Socio-Ambientales Liderado por Jóvenes en dicha comunidad a mediados del año pasado, al que luego le seguirían otros cuatro –Macacos, Borel, Urubus y Rocinha –. Éste representa tan sólo uno de los tantos peligros potenciales que se ciernen sobre los pobladores de las favelas de Río, y muy especialmente sobre los niños...

En nuestro post anterior prometimos que en esta oportunidad relataríamos cómo en poco más de un mes, entre el primer taller del que participó el equipo del InSTEDD iLab América Latina, en el Morro do Borel, y el segundo, en el Morro dos Urubus, se logró optimizar la usabilidad de la plataforma tecnológica de relevamiento, y que incluso te mostraríamos casos concretos que ilustrasen el impacto tangible de esta iniciativa.

Pues bien, a continuación te presentamos cómo las autoridades municipales, de la mano de Defensa Civil, repararon el puente ni bien se enteraron informalmente de este riesgo socio-ambiental detectado por los propios chicos de la favela.



Resulta muy alentador comprobar que una experiencia piloto que partió de humildes talleres con líderes comunitarios y niños y adolescentes, que se nutrió del trabajo de campo de jóvenes del lugar, está empezando a dar sus frutos concretos. También disponemos de imágenes del saneamiento de un gran basural en Prazeres, que hasta hace poco lucía así:


Y gracias al esfuerzo mancomunado de los propios pobladores de la comunidad y de un equipo de trabajadores provisto por Defensa Civil ahora se ha librado de tantos desechos insalubres, recuperándose de esta manera un valioso espacio público.


Resolviendo problemas técnicos y de usabilidad de la plataforma

Veamos ahora cuáles fueron los problemas técnicos y de usabilidad de la plataforma de mapeo digital de riesgos que fueron detectados por Martín Verzilli y Ary Borenszweig –iLab América Latina– e Ives Rocha y Alexei Dunaway –CEDAPS– luego del taller en el Morro do Borel, y cómo se superaron, lo que permitió que en el siguiente workshop, un mes después, en el Morro dos Urubus, los jóvenes pudieran generar sin ningún inconveniente sus reportes, y que éstos, a su vez, pudieran ser subidos al sitio web satisfactoriamente.

Alexei Dunaway - Ives Rocha (CEDAPS)
Ary Borenszweig - Martín Verzilli (InSTEDD iLab América Latina)
Ives Rocha, encargado de Monitoreo y Evaluación del CEDAPS, narra su experiencia junto con el equipo del InSTEDD iLab América Latina en el despliegue del proyecto de Mapeo Digital de Riesgos Socio-Ambientales Liderado por Jóvenes en favelas de Río de Janeiro, inmediatamente después del workshop en el Morro do Borel.


Por otro lado, Alexei Dunaway, un egresado de la Universidad de Stanford  –Relaciones Internacionales– que trabaja como voluntario en el CEDAPS desde hace unos meses, en esta breve entrevista se refiere a su percepción de aquello que podría mejorarse de la aplicación para que ésta se torne más escalable y abierta al público masivo en instancias futuras.


Y ahora sí, entrando de lleno en el abordaje de los problemas detectados y de los antídotos que se fueron aplicando para superarlos, pasemos a la entrevista a Martín Verzilli, Líder de Proyectos del InSTEDD iLab América Latina, narrando todos los pormenores pertinentes.

Morro dos Urubus
Martín, ¿podrías enumerar cuáles fueron los problemas técnicos y de usabilidad que detectaste después del primer workshop (Borel), y cuáles fueron los antídotos respectivos aplicados para que en el segundo (Urubus) todo funcionara correctamente?

Sí, pero ante todo me gustaría destacar que aquí todo debe ser analizado a la luz de una restricción fundamental del trabajo, que es la limitación temporal, es decir, había que resolver los problemas rápidamente. Si bien –en tren de ponernos exigentes en extremo– podríamos decir que la plataforma, así como quedó luego de las correcciones, todavía dista de ser la ideal, el objetivo era obtener algo suficientemente funcional y “usable”, y que pudiera ser desarrollado en el exiguo lapso de un mes para lograrlo. Éste es un detalle muy importante a la hora de analizar las recomendaciones que hicimos, porque si no hubiera sido ése el caso, el estado ideal al que debería haber llegado la aplicación debería ser otro... Ello pone de relieve lo importante que es el concepto de que el diseño de interacción es una actividad contextual: no existe una solución ideal en abstracto, para cualquier tipo de escenario, sino que debes analizar cuáles son tus problemas hoy y cuál es el universo de soluciones factibles para este tiempo y este lugar.

Pues bien, teniendo en cuenta esto, la mayoría de nuestras sugerencias giraron en torno a simplificar y a remover elementos superfluos de la interfaz, o que no fueran imprescindibles. Partir de un conjunto muy simple de funcionalidades, los más sencillas posible, y poder concentrarlas todas en una aplicación reducida. De esta manera se logran dos cosas: mientras uno tiene menos elementos en una interfaz, y menos factores en juego, más simple es para el usuario entenderlo, y, a la vez, más simple es para un desarrollador pensar todas las posibles formas en las que esa interfaz podría llegar a fallar; entonces, es más fácil lograr llegar a buen puerto, a un buen producto, cuando se cuenta con un diseño más simple, con menos componentes, más despojado...

OK, hecha esta aclaración, pasemos entonces a los distintos problemas detectados y a sus soluciones respectivas.

1. Lo primero que traía problemas en cuanto a la usabilidad era que la versión que había antes de que nosotros fuéramos incorporados al proyecto permitía que los usuarios recorrieran varias pantallas de la aplicación en cualquier orden, y pudieran avanzar y retroceder a través de esas pantallas constantemente, a voluntad. Si bien esto –la navegabilidad irrestricta–, a priori, pareciera ser una ventaja, una libertad de uso deseable, en realidad es contraproducente... Ello provocaba que el foco del usuario se dispersara, ya que se le agregaba un paso de toma de decisión absolutamente innecesario en esa instancia del procedimiento. Era preciso simplificar, buscando que el cambio implicase eliminar funcionalidades superfluas en vez de agregar componentes nuevos. Eso repercutiría en la ganancia de tiempo, y, por ende, en la factibilidad de la solución. Las pantallas eran las siguientes: uno entraba a la aplicación para crear un reporte, y debía completar los campos de tres solapas: a) Ubicación; b) Título / Descripción del riesgo / Tag; c) Elemento multimedia (foto o video). Entonces uno podía ir saltando de una pantalla a la otra, y los chicos se la pasaban haciendo eso, y nunca terminaban de cerrar ningún reporte...

Captura de pantalla de Android que muestra la interfaz anterior de la aplicación
La solución que habíamos barajado inicialmente había sido incorporar todo en un modo secuencial de pantallas. Sacas la foto, aprietas “Siguiente”, llenas la información, nuevamente “Siguiente”, permites que el GPS detecte la ubicación, y listo. Lo que finalmente terminamos haciendo, consensuándolo con el equipo de desarrollo del MIT, fue incluir todo en una sola pantalla, en la que naturalmente uno va leyendo de arriba hacia abajo.

Captura de pantalla de Android que muestra la interfaz actual de la aplicación 
2. La segunda dificultad superada fue una combinación de problemas técnicos y de usabilidad, que repercutía en la posterior subida eficiente del componente multimedia (foto y/o video). Algo que descubrimos observando el trabajo de campo de los jóvenes y viendo cómo usaban la aplicación fue que como había dos campos, uno para título y otro para descripción del riesgo detectado, eso les resultaba un tanto excesivo, ya que estabábamos forzando al usuario a llenar un campo más, cuando no es tan fácil tipear en un teclado touch, y además lo que terminaba pasando era que siempre el título era parte de la descripción, o tener que dirimirlo los confundía, o les hacía perder tiempo innecesariamente. Entonces decidimos reducirlo a un único campo, cosa de exigirle al usuario un único input, por un lado, y por el otro, tener la interfaz más limpia. Seguimos guiados por el mismo principio regente de simplificar que te había mencionado al principio.


3. La aplicación originalmente permitía subir tanto una foto, sacándola en el momento o bien eligiéndola de una galería de fotos y agregándola posteriormente, como un video, pero las últimas dos opciones no estaban funcionando. Entonces propusimos que nos concentráramos en el caso principal (foto sacada en el momento de creación del reporte) y descartáramos las otras dos, por ahora. Seguimos achicando. Eso nos permitió desplegar todo lo relativo a multimedia en una misma pantalla. El título, el ícono de una camarita... Puedes verlo aquí:


Finalmente quedó el título del reporte, un campo donde se indica si el GPS ya ubicó la posición del celular, el botón para la foto y los tags. En la versión anterior había componentes extra que distraían. Éste es un ejemplo que involucra ambos problemas: técnico y de usabilidad. La solución a la que arribamos simplificó la interfaz, permitiendo una sola opción, por un lado, y por el otro, le facilitó al equipo técnico concentrarse en que eso funcionase, lo que obviamente insume menos tiempo que enfocarse en que tres cosas anden bien simultáneamente...

4. Fíjate en la versión anterior, y vas a ver que la pantalla está prácticamente vacía, y hay un botón que dice “Localización”. Bueno, ahí se supone que hay un mapa... Ahora bien, como estos celulares Android terminaron siendo utilizados en lugares que carecían de conectividad a internet, ya sabíamos que no se podría usar el mapa en el campo. Por lo tanto, en vez de ayudar, porque eso te permite ver el mapita y el punto en el que tú te encuentras en ese momento, esa funcionalidad entorpecía la usabilidad... Confundía, porque uno veía un gran fondo gris que no servía para nada... Entonces, la sugerencia fue que si no íbamos a poder ver mapas durante el trabajo de campo, no mostráramos un espacio gris. Que sólo nos limitáramos a lo que pudiésemos ver. Por lo tanto, la funcionalidad original se transformó en un texto que dice “Buscando...”. Éste es un claro ejemplo de cómo el tiempo pesa en estas decisiones, porque la verdad es que reducir el tema de la ubicación a un texto no es lo ideal... Pero la complejidad técnica que hubiese requerido poder ver mapas en lugares sin conectividad habría tornado infactible su resolución en el escaso tiempo del que disponíamos.

5. Y eso se relaciona con otro de los problemas de usabilidad: el GPS. Por un tema técnico, lleva un buen rato obtener la ubicación del celular vía GPS. Había que pedirles a los jóvenes que permanecieran parados en esa pestaña de “Localización” durante un buen rato, de entre 1 minuto y 1 minuto y medio, hasta que el satélite geo-localizase el celular. Si bien no parece tanto tiempo, ten en cuenta que tienen que estar más de un minuto mirando el celular, sin moverse, que encima se trata de niños y adolescentes inquietos, que están recorriendo su comunidad, en un workshop, que es una actividad que naturalmente provoca mucho entusiasmo...


Entonces acá seguramente la solución provino más del lado humano que del técnico, como pedirles a los chicos que tuvieran paciencia, ¿no..?

No, fíjate qué interesante... Si bien uno no puede luchar contra ese delay impuesto por una cuestión técnica insalvable, sí podíamos trabajar en reducir lo que generalmente se denomina “user percieved waiting time”, o sea, el tiempo que el usuario percibe que está esperando. Acá había dos problemas: dejar esperando al usuario durante 1 minuto o más, y el otro problema es que ése era el primer paso de la creación del informe, y además, para colmo, si el chico pasaba a otra pestaña, el proceso se interrumpía, por lo cual había que comenzar de nuevo y volver a esperar. Volviendo a tu pregunta... Cuando uno se topa con problemas de esta naturaleza se le abren dos caminos: uno es echarle la culpa al usuario y pedirle que modifique su comportamiento, lo cual no nos parece adecuado; y el otro consiste en tratar de usar más la cabeza y pensar cómo se puede mejorar la situación sin modificar artificialmente el comportamiento del usuario. 

Confieso que has captado toda mi atención... Estoy muy intrigado por saber qué hicieron...

Algo muy sencillo... Por empezar, partimos de la idea de no obligar al usuario a estar mirando su celular sin hacer nada durante ese minuto, mientras la aplicación localiza al aparato, que es lo que pasaba con la versión anterior... Lo que hicimos fue cambiar el orden del procedimiento... Apenas uno comienza a crear el reporte, desde ese momento empieza a buscarse tu ubicación. Originalmente no era así. No se lo hace esperar al usuario hasta que no termina de llenar los campos, de ingresar toda la información: poner el título, sacar la foto y agregar alguna etiqueta (si quiere), y apretar “Grabar”. Recién ahí, si todavía el GPS no logró ubicarlo, le aparece un mensaje que dice: “Por favor, espera, que tengo que terminar de localizarte”, y además se le explica por qué es importante que espere, en ese mismo mensaje: “Es importante que te quedes quieto en el lugar en el que estás porque después eso nos permitirá mostrar tu reporte en la ubicación del mapa que corresponde”.

¿Cómo se dio la sinergia tecnológica iLab-MIT en la resolución de este problema en particular?

Buena parte de la programación de estos cambios corrió por cuenta de Ary y de mí, con el consenso de los miembros del equipo del MIT. Fue un ida y vuelta, entre todos fuimos consensuando cuál sería la mejor solución. Dijimos: “No hay que pensar más en nada durante este mes que en la subida de una foto por reporte, y en que la geo-localización sea rápida, o, mejor dicho, que el tiempo que el usuario percibe que está esperando se achique tanto como sea posible... Ésos son nuestros dos objetivos prioritarios de acá a un mes, todo lo demás es accesorio”. Creo que una de las cosas más meritorias de nuestro trabajo fue haber señalado esas dos prioridades, que eran atacables en el lapso de un mes, porque si hubiéramos dicho “No, hay que tirar todo abajo y empezar de cero”, eso habría sido un despropósito, porque no habríamos aprovechado los aciertos de la plataforma, ni los seis meses de trabajo, amén de que algo semejante habría insumido tiempo y dinero extra.

O sea, aprovecharon la plataforma del MIT, quitaron los superfluo y optimizaron lo que quedó...

Exacto...


6. Adicionalmente, había otras pantallas en las que se usaban mapas, y procedimos de la misma manera, quitándolos. Eso nos permitió, una vez más, limpiar la interfaz y ganar espacio de pantalla, que es un bien muy preciado en un teléfono móvil. 

Para finalizar, ¿podrías profundizar un poco acerca del deseo que expresa Alexei en la entrevista, en el sentido de que esta aplicación sea menos restrictiva en cuanto a su uso masivo?

Eso surge de algo que hablamos con Alexei en su momento, en cuanto a que todo lo que hace InSTEDD es recurrente en el sentido de intentar que las soluciones desarrolladas sean accesibles para la mayor cantidad de gente posible. Cuando tú encaras un proyecto que aspira a extenderse a toda la comunidad, y no sólo a un pequeño grupo que participa de una experiencia piloto, en un workshop, si dices “Voy a usar una aplicación Android para esto”, automáticamente estás dejando a un montón de gente afuera, porque esa tecnología todavía resulta inaccesible para muchísimas personas... Desconozco la proporción exacta comparativa, pero, obviamente, hay una cantidad inmensa de personas que tienen celulares comunes, y no Androids. Y cualquier celular, hasta el más barato, si bien carece de GPS, está habilitado para intercambiar SMS. Podría especificarse vía SMS la intersección de las calles donde se localizó el riesgo. O podría implementarse un sistema de grilla o cuadrícula preestablecido, para los alrededores de tu casa, y tú podrías enviar un SMS diciendo: “Encontré este problema en el cuadrante B-2”, por ejemplo, que es una alternativa que podría ponerse en práctica mediante una aplicación como Walking Papers.

De esta manera no se exigiría que el usuario tuviera un smartphone para participar de la experiencia. Obviamente, no se tendría el mismo nivel de precisión que con el Android, no podrías pedirle al usuario que respondiera todas las preguntas, como en este caso, para armar un reporte preciso, pero serviría, sobre todo para validar información. Se me ocurre el siguiente flujo: un usuario reporta basura en determinado lugar; tú le envías un SMS a alguien que se haya inscripto como voluntario para validar reportes, pidiéndole que vaya a chequear si el dato es cierto. La persona va y responde por sí o por no. De esta manera estarías incluyendo a alguien que de otra forma tal vez no habría podido participar del relevamiento, y así le estarías permitiendo que aporte su granito de arena a la causa. 

Infografía producida por UNICEF
Para concluir con esta crónica en dos capítulos nos gustaría compartir contigo algunos fragmentos del reporte que Alexei Dunaway le envió a Joe Agoada (Coordinador de Desarrollo Tecnológico de UNICEF), como buen exponente de los notables adelantos percibidos en el workshop de Urubus respecto del anterior en Borel, y que gentilmente nos autorizó a reproducir:

“El entrenamiento fue fantástico. La aplicación funcionó correctamente, lo que marcó una gran diferencia respecto del workshop anterior, en el Morro do Borel. La nueva interfaz, mucho más simplificada, permitió que resultara mucho más fácil entrenar a los jóvenes en el uso de la aplicación, y fueron capaces de crear 150 reportes en una sesión de mapeo de tan sólo una hora y media. También pudimos recoger un poco de feedback acerca de cómo mejorar aún más la aplicación, a pesar de que se presentaron muchos menos motivos de crítica y/o frustración en comparación con los talleres anteriores. Todavía nos quedan cosas por mejorar en la plataforma, pero nos alivia constatar que ésta funciona satisfactoriamente”. 

“Los chicos se comportaron estupendamente bien; verdaderamente comprendieron lo sustancial del entrenamiento y se mostraron sumamente comprometidos con la causa. Incluso fuimos incorporando nuevos participantes sobre la marcha, y el número de jóvenes subió de 26 a 32 el segundo día...”.

Contáctanos...

Esperamos que esta experiencia que hemos compartido contigo a lo largo de estos dos posts te haya inspirado y funcione como disparador para que se te ocurran ideas análogas que puedan ser aplicadas en tu propia comunidad. Si estás interesado en que exploremos posibles abordajes conjuntos, no dudes en consultarnos: http://www.ilabamericalatina.org/contactanos.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Trabajando junto con UNICEF en la mitigación de riesgos socio-ambientales en las favelas de Río. Parte I


Estamos trabajando junto con UNICEF, la ONG brasileña CEDAPS (Centro de Promoção da Saúde) y el MIT (Massachusetts Institute of Technology) en un proyecto que nos entusiasma mucho, no sólo por lo novedoso de su abordaje y su tremendo impacto social, sino también por su prometedora perspectiva de crecimiento y replicabilidad a mediano y largo plazo.

UNICEF desde hace más de 60 años viene actuando en favor del desarrollo y la protección de los niños y adolescentes de todo el mundo. Ellos son los más vulnerables, pero, a su vez, los que tienen mayor potencial natural como para asimilar metodologías nuevas y aplicarlas con compromiso y vehemencia para torcer el destino del planeta. Si se les suministran las herramientas adecuadas, en un entorno de contención emocional, capacitación personalizada y respeto incondicional, pueden transformar el futuro...

A mediados del año pasado UNICEF Nueva York y UNICEF Brasil decidieron emprender una experiencia piloto con foco en cinco favelas de Río de Janeiro. El 6 % de los brasileños, 11,4 millones de personas, vive en favelas o en asentamientos irregulares que suelen tener condiciones insalubres y un acceso deficitario a los servicios básicos. La idea era que, desde las bases, los jóvenes pertenecientes a dichas comunidades pudieran mapear digitalmente y de una manera sencilla los factores de riesgo socio-ambientales que los amenazaban, para darles una mayor visibilidad ante el gobierno y la opinión pública. Para ello contaron con dos componentes de relevamiento, a saber:

1) Una aplicación para teléfonos celulares Android desarrollada por el MIT, a través de la cual los jóvenes pueden reportar los distintos factores de riesgo que van detectando en sus recorridas grupales por las favelas, asistidos por gente del CEDAPS. Primero consignan el tipo de peligro según categorías preestablecidas, más una breve descripción, le toman una foto o lo graban con su celular, aguardan que el aparato detecte su ubicación vía GPS, y luego suben toda esa data a un sitio web público. Si se dispone de conexión a internet en el terreno, el upload es automático y en tiempo real. De lo contrario, al finalizar la jornada de exploración los celulares son trasladados a las oficinas centrales y se los conecta para que se produzca la subida de datos.


2) Adicionalmente, y como complemento del mecanismo anterior, la plataforma permite sumar a la visualización de datos de campo fotografías aéreas capturadas con dispositivos de muy bajo costo, que constan de cámaras digitales configuradas para disparar fotos continuamente, adosadas a barriletes (cometas) o globos, lo que permite un mapeo de las favelas más actualizado y de mayor nitidez, incluso, que el provisto por Google Maps, ya que de esta manera se puede contar con datos al día, de manera tal de poder articular los reportes con sus fotos respectivas, sobre la superficie de un mapa que ellos mismos contribuirían a optimizar.

En definitiva, esta iniciativa permite que jóvenes de las favelas participen activamente de todo el proceso de puesta en conocimiento de la opinión pública y de agencias gubernamentales de los problemas socio-ambientales que los aquejan: infraestructura y condiciones sanitarias (desagües, cloacas, desechos, escombros), servicios insuficientes de recolección de basura, riesgo de deslizamiento de tierra, escaleras sin protección o inestables, baches u obstáculos que impidan el acceso de ambulancias, estructuras precarias de puentes o de columnas que sostienen casas, iluminación, electricidad (postes de alta tensión peligrosos y cables que cuelgan a la altura de los transeúntes) y demás.

A continuación te presentamos un video producido por UNICEF, de poco más de 4 minutos de duración, que sintetiza la primera etapa de esta gran iniciativa, cuando todavía no habíamos sido convocados para sumarnos a ella. Y posteriormente te relataremos cómo se fue dando la integración del equipo del InSTEDD iLab América Latina al proyecto, participando de dos workshops y del trabajo de campo respectivo, que permitió brindarles soporte técnico a los grupos de relevamiento, mejorar el diseño de interacción y optimizar la esmerada plataforma tecnológica desarrollada por el MIT.


Este Mapeo Digital de Riesgos Ambientales Liderado por Jóvenes partió de un primer taller, en el Morro dos Prazeres, en el que se capacitó a 25 líderes comunitarios para que coordinaran los grupos de relevamiento de riesgos en sus respectivas favelas. A ése le siguió otro taller en el Morro dos Macacos. En diciembre de 2011 se llevó a cabo un tercer workshop en el Morro do Borel, y al mes siguiente se organizó otro más en el Morro dos Urubus. En estas últimas dos instancias UNICEF ya nos había convocado para que realizáramos diseño de interacción in-field, de manera tal de brindarles soporte técnico y optimizar la usabilidad de la plataforma desarrollada por los ingenieros del MIT. Aún queda pendiente el quinto taller, que se llevará a cabo en Rocinha.

En este post y en la siguiente entrega compartiremos contigo las experiencias del equipo del iLab en sendos workshops –Borel y Urubus–, trabajando en cooperación con el magnífico grupo humano nucleado por el CEDAPS. Puedes explorar este mapa para ir viendo los resultados actuales del trabajo: http://locast.mit.edu/unicef. Los niños y adolescentes de las favelas que participaron de esta experiencia piloto están muy orgullosos de ser los pioneros en un emprendimiento social de semejante magnitud, que a mediano y largo plazo podrá ser replicado tanto en otros Estados de Brasil como así también en otros países.

Workshop en el Morro do Borel


Morro do Borel
Martín Verzilli, Líder de Proyectos del InSTEDD iLab América Latina, nos relata en primera persona cómo se fue dando su interacción con la gente de UNICEF Brasil y del CEDAPS, como así también con los grupos de niños y adolescentes con los que estuvo trabajando en el terreno.

Martín Verzilli
Para empezar, por favor háblanos del CEDAPS y de cómo se incorporan a este proyecto.

Ives Rocha - Alexei Dunaway
El CEDAPS es una ONG carioca que promueve la plena participación y el empoderamiento de las comunidades populares en los procesos de desarrollo y de mejoramiento de políticas públicas en sus territorios en cuanto a salud, derechos humanos e igualdad. Ante todo quiero destacar el excelente nivel humano y profesional que encontré allí. Ives Rocha, psicólogo, de Pernambuco, es el encargado de Monitoreo y Evaluación del CEDAPS. Junto con Alexei Dunaway, un egresado de la Universidad de Stanford (Relaciones Internacionales) que trabaja como voluntario en el CEDAPS desde hace unos meses, se encargaron de llevar adelante los workshops, con todo el trabajo adicional que ello implica.

El proyecto nace a partir de una iniciativa propuesta por UNICEF, que tenía esta idea de hacer mapeo digital de riesgos ambientales liderado por adolescentes, y el primer acercamiento a algo así había sido en Kenia. Estos proyectos siempre dependen de que haya alguna organización que tenga un caudal de antecedentes trabajando in-field, y ahí es donde aparece el CEDAPS, que viene desempeñándose muy bien en esos entornos, con un enfoque en temas de salud y sociales, de desarrollo humanitario, y ya venían colaborando con UNICEF en otros proyectos, como la Plataforma dos Centros Urbanos. No estaban habituados a lidiar con asuntos tecnológicos, ya que su campo de acción es el del desarrollo social. El CEDAPS garantiza la implementación del programa desde el punto de vista sociológico, y el MIT aportó la plataforma tecnológica de relevamiento, monitoreo y mapeo.

Gracias a sus capacidades en el terreno de lo social, su experiencia previa y sus conexiones con gente del lugar, pudimos llevar a cabo todo el trabajo de campo sin ningún inconveniente. Como el CEDAPS ya tenía redes tendidas en cada favela, con un nivel de foco minucioso que llega hasta el último de los beneficiarios, se constituyó en un articulador clave para que UNICEF pudiera llevar adelante esta iniciativa. Como te decía, UNICEF ya venía con la idea de hacer reportes y mapeo.

La idea de que los reportes fueran vía celular y con fotos aéreas provino de UNICEF, pero no se trata de algo inédito. De hecho, hay muchas plataformas, como nuestro GeoChat, o Ushahidi, por ejemplo, que articulan reportes vía SMS y mapas, y otros emprendimientos que a partir de fotografías aéreas low-cost desarrollan formas muy baratas y DIY –Do It Yourself– de mapeo, como Grassroots Mapping. Básicamente, hay dos métodos que se usan a tal efecto: uno es con una cometa; y el otro, con un globo inflado con helio. El segundo tiene la contra de que el helio es caro, pero bueno, es algo parecido a lo que hizo Eduardo Jezierski –CTO de InSTEDD– en Camboya (ver http://ow.ly/9jKB6). Por otro lado, los globos también presentan la desventaja de que no puedes controlar dónde caerán...


¿Cómo definirías los lineamientos básicos del proyecto, los primeros pasos?


El proyecto de Mapeo Digital de Riesgos Ambientales Liderado por Jóvenes se asienta sobre la idea básica de que los jóvenes, por naturaleza, son más proclives a la tecnología, más permeables al uso de nuevas herramientas, son más participativos, y además representan el futuro de la comunidad. Es probable que la gente que ya vive hace 30 o 40 años en la favela no acepte determinadas cosas novedosas sin oponer resistencia... Esto arrancó a mediados de 2011. Organizaron una capacitación para líderes comunitarios de cada favela que iba a ser mapeada, donde se les explicó cómo se iban a desarrollar los workshops subsiguientes y se les enseñó a usar la aplicación.

El objetivo era mapear cinco comunidades entre agosto de 2011 y febrero de 2012. Abordaron las dos primeras con gente de UNICEF en Nueva York, gente del MIT proveyendo la tecnología y miembros de UNICEF Brasil (Río) como co-coordinadores, más la gente del CEDAPS haciendo el trabajo de campo. Los dos primeros talleres desde lo humano iban bien, pero fueron apareciendo dificultades de usabilidad, que complicaban el desarrollo del trabajo in-field, y técnicas, que entorpecían la subida de los reportes a internet, que era el primer objetivo tangible que se perseguía.

Entonces, a raíz de eso, UNICEF termina publicando un RFP  –Request for Proposal–, una convocatoria de recepción de propuestas, buscando específicamente alguna organización que tuviera la capacidad de desempeñar una combinación muy específica de roles: soporte técnico en campo, detectar problemas de usabilidad e interacción con la tecnología, sugerir posibilidades de mejoras en la metodología, evaluar y monitorear resultados, etc. En otros términos, hacer de nexo entre lo que pasara en el campo y el equipo técnico que debía avanzar con el desarrollo, y así fue como entramos nosotros en la escena...


El detalle pintoresco de las cometas llamó mucho la atención de la opinión pública, ¿verdad?




Dispositivo low-cost
adosable a un barrilete 
En esa instancia ya se había hablado de los barriletes como recurso...  Esto ya se había hecho muchísimas veces en otros lados. Acá el elemento diferencial es que los chicos van recorriendo las favelas, sacándoles fotos y reportando los problemas que viven en su comunidad, vertiendo toda esa data a modo de testimonio público en un sitio web, y el gobierno no tiene forma de desmentir que esos datos son reales, y no se puede desentender del asunto... El barrilete resuelve un problema, y el celular resuelve otro, totalmente distinto. Se complementan. De hecho, podrían ser dos proyectos aparte. Le adosas una cámara al barrilete, te las ingenias para que dispare fotos en modo continuo, cada 10 segundos, por ejemplo –cada cámara tiene sus tiempos–, y lo remontas.

Es una manera muy sencilla y extremadamente barata –low-cost y DIY– de tomar fotografías aéreas, que permite confeccionar un mapa muy detallado y con muchísima mayor resolución que lo que se podría llegar a obtener vía Google Maps, por ejemplo. Las fotos que ves en Google Maps suelen tener varios meses de antigüedad, y a veces, hasta unos años... Entonces, si hubo un desmoronamiento de tierra, por ejemplo, cambia la fisonomía del lugar, y tal vez pasen dos o tres años sin que esa imagen sea actualizada... En cambio, gracias a este proyecto se dispone de mapas absolutamente actuales, que se corresponden con la realidad. Entonces, ante desastres naturales o provocados por el hombre, puedes subir imágenes actualizadas de los distintos lugares en los que uno está enfocado, muy rápidamente. Un caso emblemático de esto es el del derrame de petróleo de la British Petroleum en la costa este de EE.UU., en mayo de 2010. Aparentemente hubo presiones del gobierno estadounidense para que Google Maps no actualizara las imágenes satelitales... Y gente independiente, por su cuenta, recurrió a estos métodos alternativos low-cost para sacar fotos aéreas de la gigantesca mancha de petróleo, y las dio a conocer públicamente en internet (ver http://publiclaboratory.org/place/gulf-coast).

Relátanos una crónica de tu primer viaje...


Ives Rocha - Alexei Dunaway
Como te decía, llegué a las oficinas del CEDAPS e hicimos un par de actividades con Alexei e Ives, como para ir interiorizándome del estado del proyecto, para conocer los aciertos pero también sus preocupaciones por lo que no funcionaba bien, y saber cuál era su escala de prioridades. Qué veían que se podía mejorar de lo que andaba mal. Los dos son personas excelentes, y yo remarcaría que eso es algo fundamental para que los proyectos funcionen. Se trata del famoso tema del peopleware, del que ya hemos hablado tantas otras veces (ver http://blog.ilabamericalatina.org/2011/10/las-10-necesidades-claves-que-hemos.html, punto 5). Si el implementador local no tiene el carácter y el empuje como para sobreponerse a las dificultades, el don de liderazgo, aunque le des la mejor plataforma, no va a funcionar... De la semana que estuve ahí, hubo dos días que los pasamos enteros en Borel.

Allí hicimos trabajo de campo con los jóvenes. Mi idea era ser prácticamente invisible... Presencié el workshop, les di una mano con la logística, porque cargaban cosas, repartían refrigerios, etc., y uno ayuda para agilizar las cosas. El grupo rondaba las 15 personas en el primer viaje, y en la segunda favela participaron más de 30. Se apuntaba a que fueran grupos de 25 chicos, de entre 11 y 20 años, más o menos... Por un lado estaba la líder de la comunidad, que era el nexo entre nosotros y la favela, que también participó del workshop. Llegado un momento, los chicos se dividieron y se les repartió un celular por grupo, y cada uno era liderado por un adulto. Yo fui con uno de los grupos, junto con Alexei, que lo encabezaba. Recorríamos la favela, y yo iba viendo las dificultades que se presentaban, como problemas de velocidad para encontrar la ubicación geográfica del celular, lo que provocaba que se impacientaran y descuidaran el reporte... Yo trataba de no intervenir ni de resolverles a los jóvenes sus problemas inmediatamente, a propósito, para poder identificar qué dificultades se les presentaban en el uso de la aplicación, y recién después de eso los ayudaba.

Profundicemos sobre los componentes de la plataforma tecnológica...


Hay dos componentes tecnológicos: un sitio web (http://locast.mit.edu/unicef), en el que se puede visualizar un mapa, diversas categorías de riesgos y los reportes ubicados geográficamente. Por otro lado están las imágenes aéreas captadas por los barriletes, que todavía no han sido volcadas en el mapa ni subidas al sitio de UNICEF. En algún momento se van a subir y van a ser visibles en la página. La etapa de los barriletes se hizo en Prazeres y Borel. En Urubus la suspendimos, por una serie de factores que complicaron su implementación. Las fotos que hay en el mapa son los reportes de riesgo hechos por los chicos, a través de celulares.

Ensamble de imágenes aéreas de Google Maps
¿Qué tal fue la receptividad de los niños y adolescentes durante el workshop?

Excelente. Ante todo se les hizo tomar conciencia de lo importante que era su participación en una experiencia de esta naturaleza, como verdaderos pioneros que iban a marcar la senda de los que vendrían detrás de ellos. Seguidamente se les enseñó el concepto de riesgo, de vulnerabilidad, de susceptibilidad ante desastres naturales y provocados por el hombre, y se les mostraron ejemplos. Después los chicos se separaron en grupos, y cada uno de ellos eligió un tipo de riesgo que iba a reportar durante la exploración, para mapearlo posteriormente. Las categorías que hoy pueden verse en el sitio surgieron de los workshops. Como todas las favelas tienen entornos y problemas parecidos, en general, las categorías convergen bastante. Tal vez usen palabras distintas para referirse a lo mismo, pero en definitiva se trata de entornos similares. Se contempla cualquier cosa con la que tú te topes y te parezca que podría implicar riesgos, por ejemplo: “Oh, aquí alguien se podría caer”, o “Este desagüe, esta cloaca o este amontonamiento de basura pueden desencadenar enfermedades”, etc. En ese sentido el proyecto es muy poco restrictivo, trata de no desalentar ningún tipo de reporte.

¿Qué otro tipo de indicaciones se les impartieron a los jóvenes durante sus recorridas?

Tendido eléctrico peligroso
Obviamente, que no se reportaran hechos de violencia ni nada que involucrase a individuos particulares. Se hizo mucho hincapié en no sacar fotos de personas, ni de situaciones violentas, ya que ello pondría en riesgo el proyecto y la seguridad personal de los chicos, como una manera de resguardar la integridad del que reporta, que encima es un niño. El foco estuvo puesto en lo ambiental. Este primer cimiento está constituido por los reportes subidos al sitio web, que sirven como herramienta de diagnóstico de vulnerabilidad de la comunidad: basura por todos lados, escaleras peligrosas sin barandas, baches en las calles que pueden impedir la circulación y el acceso de ambulancias, riesgo de desmoronamientos, en fin...  ¿Cómo llegan los datos al mapa? Si bien uno puede agregarlos a mano en el sitio, logueándose y accediendo a la opción “Add cast to this map”, la idea es que la subida de los reportes sea automática, si se dispone de conexión a internet. Entonces los chicos salen a recorrer el terreno, y cuando encuentran un riesgo abren la aplicación, sacan fotos y/o graban un video, agregan la descripción y esperan un poco a que el GPS los localice, como para que después esa foto sea subida al mapa en su ubicación correspondiente, lo cual es importante, porque a posteriori esto debería servir como una herramienta no sólo para diagnosticar sino también para actuar en consecuencia. El Gobierno –Defensa Civil– debería ocuparse de solucionar esos problemas puntuales.

¿En qué consistió específicamente tu trabajo? 


En oficiar de puente entre la realidad del trabajo de campo y el equipo tecnológico. Cuando llegué allá me di cuenta de que había un montón de cosas que no funcionaban de ninguna manera... De hecho, el primer workshop en el que participamos nosotros no terminó bien... Fue bueno en cuanto a que los chicos comenzaran a foguearse con los conceptos de riesgos socio-ambientales y demás, pero la aplicación no funcionaba. Había dos tipos de problemas. Uno era de diseño de interacción: la aplicación presentaba varios problemas que hacían que los chicos necesitaran demasiada paciencia para lograr llevar a buen puerto un reporte. Y cuando una aplicación requiere del usuario demasiada paciencia, automáticamente pierde su efectividad...

Por el otro lado había inconvenientes técnicos: para entender esto hay que ver cómo sigue el workshop. Recorríamos la favela con los chicos, ellos sacaban fotos y agregaban descripciones, y al otro día, o al siguiente, se les mostraban sus reportes ya volcados en el website. “Este reporte que tú haz hecho ahora es público para todo el mundo desde este sitio, y ahora tiene visibilidad. Cualquier oficial del gobierno, cualquier ciudadano de Río o del mundo abre esto y ve que tú en la esquina de tu casa tienes un poste de luz a punto de caer”. Esa parte del workshop es crucial, porque se termina de cerrar el círculo. Bueno, la cuestión es que no funcionaba... Los jóvenes enviaban sus fotos con los reportes, pero eso nunca llegaba al mapa...


No olvidemos que las particularidades de este contexto  –se trata de favelas, de niños y adolescentes, hay mala conectividad a internet, etc.– provocaron que una aplicación de probado funcionamiento en otros tipos de ambientes resultara inadecuada y difícil de utilizar en el marco de este proyecto. Éste es un ejemplo de manual de nuestro principio de diseño bottom-up: para sortear las dificultades era fundamental contar con miembros del equipo de diseño en el campo, que analizaran la aplicación a la luz de los problemas específicos que este contexto particular ponía sobre el tapete. Nuestro trabajo in-field en Río sirvió para potenciar la excelente labor del MIT en EE.UU.

Y en cuanto a las fotos tomadas con las cometas, como te decía antes, la ejecución de esa parte del workshop, a cargo de la gente del CEDAPS, desde mi punto de vista, ha sido impecable. La actividad tiene valor para mostrarles a los chicos una técnica súper barata de generar imágenes aéreas de su comunidad, pero insisto en que el énfasis en la verdadera participación ciudadana viene por el lado de los reportes vía celular.

Continuará...

En el próximo capítulo de esta crónica te relataremos cómo en poco más de un mes, entre el primer taller y el segundo, se logró optimizar la plataforma, e incluso podrás conocer algún caso concreto que ilustre el impacto tangible de esta iniciativa. Acaso la clave para comprender una gestión eficiente de diseño de interacción resida en un lema sencillo pero bastante gráfico elegido por el ex CEO de InSTEDD Eric Rasmussen para ilustrar sus experiencia en Haití luego del terremoto de enero de 2010, y que se ha convertido en la piedra basal de nuestra filosofía de trabajo:  “If you don't go, you don't know” (ver IxDSA 2011: El diseño de interacción en la respuesta ante emergencias y desastres), lo que podría ser traducido, conservando la rima del inglés, como  “Si no vas, nunca sabrás”...

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